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jueves, 6 de junio de 2013

Estúpida y sensual.

Sin pedir permiso, colada en mis pensamientos de una forma que ninguno de los dos había esperado. Sentada en mi cabeza balanceándose en el columpio de mis sueños sin haber llamado antes de entrar. "Esto no está bien". Si hay algo que lo esté que baje Dios y lo vea. Que me tiemblan las piernas al tenerla cerca y que sus labios son un fruto prohibido. Que Dios le dijo a Eva y que Eva mordió, yo también quiero morder pero le tengo demasiado miedo. Que dice no, y yo pido por favor un si de sus labios que me permita deslizarme por sus piernas una noche de locura hasta perder la maldita cabeza. Que no hay razón sólo condición y que ésta me enferma y ya no puedo aguantarla más sin perder el norte. 

Qué hoy por ti soy lo que me pidas. Aunque no quieras pedir. Aunque te niegues. Aunque no sea lo correcto. Aunque lo correcto me importe una jodida mierda hoy. ¿Le damos una oportunidad a los sellados labios que aún me piden en su silencio ser besados? No. Insistente que ataca, que duele, que araña como un gato rabioso. Sólo tú. Nunca había sentido algo así. No sé que es el amor. Esto es algo. Es distinto. Dime que lo sientes. 

No me engaño más, esa respuesta no va a llegar. Apartas mis miradas, caminas más rápido de la cuenta, no podré alcanzarte. ¿En qué jodido momento me fijé en ti? Te regalo mis buenas noches y promesas que no me dejarás cumplir. Si él ya no está yo puedo ser. Si no me dejas ser puedo seguir mendigando. Si mendigo es porque siento. Si siento es porque vivo. Si vivo es porque... ven.

jueves, 11 de octubre de 2012

La complejidad femenina.

Vete para que no te pueda amar. Olvida para que yo pueda olvidar. No, no te acerques, no, no me llames. No quiero saber que existes. Quiero olvidar que deseo olvidarte porque jamás te he conocido, no he querido conocerte. Evitaré sentir que me miras con esos ojos que me piden que me quede para siempre. Flagelaré mis sueños cuando lleven tu nombre. Me duele el alma y no sé porqué, ya que no me acuerdo de ti. Desconocido, no voy a girarme a verte una vez más, eres como la chica del bolso marrón o el joven de la camisa azul, desconocido. No vuelvas a llamarme por mi nombre, no sabes quien soy, yo no quiero saber quien eres. Para ti un suspiro en el viento, para mi una mancha borrable. No me mires a los ojos, no te he dado permiso. No voy a morir amándote porque hoy no sé ya quien eres. No voy a vivir deseándote porque no soy capaz de permitirme un lujo semejante. 

Vuelve para que te pueda amar. No dejes que te olvide jamás. Acércate y vuélveme completamente loca, te suplico que vuelvas a llamar. Existes, yo sé que lo haces. No quiero olvidarte porque no sé como lograr algo así. No evitaré sentir que me miras deseando que vuelva a tu lado porque soy yo la que se muere por hacerlo. Daré gracias a Dios cuando tú en mis sueños beses mis labios una vez más. Me acuerdo de ti a cada segundo y es por eso que mi alma siente que va a estallar. Tú no eres el joven de la camisa azul y por supuesto no llevas bolso. Eres el joven de ojos ambarinos que me ha jurado la eternidad, al que he creído y al que sigo esperando hasta la perdida de cordura. ¡Por Dios llámame por mi nombre una y otra vez! No hay melodía más preciosa que saber que te acuerdas de él, de mi. Para ti un suspiro en el viento, para mi la pura necesidad irremediable de amarte, de tenerte, de tocarte. Mírame a los ojos pero no te olvides de recordarme que tú sientes lo mismo que yo. Voy a morir amándote porque es lo único que sé hacer. Voy a vivir deseándote aún a sabiendas que me costará el corazón, el alma y la vida. Aún sabiendo que no puedo permitirme un lujo semejante.