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lunes, 2 de septiembre de 2013

Secret.

Aprende a callar para sobrevivir. Un camino de espinas que quema y atrae, que arrebata la vida, que deja sin aliento, te olvidas de respirar. Cuando Phil le tenía cerca el mundo a sus pies parecía insignificante. Había pasado los años, de brazo en brazo, de boca en boca sin haberse atrevido nunca a saborear la que se convertiría en la peor adicción de ellas. Su regazo y el picor de la barba contra la de él. Tan electrizantecomo venenosa. Con una mujer a la que John le debía lealtad y en la que Phil no podía pensar. Los humanos son egoístas por naturaleza, y más perdidos en aquella cabaña a refugio de la nieve del invierno una vez más. Huyendo con una excusa barata para encontrar el calor en el cuerpo del otro sin miedo al "qué dirán". Atrapado en sus brazos viéndose capaz de hacer descender una de sus manos por su vientre, enredando los dedos en el poco vello de este. 

Buscando perdido el amor en labios ajenos cuando lo había tenido siempre frente a él. Treinta y ocho años después besaba a aquel hombre como nunca había besado a una mujer. Podía sentirse un hombre completo. Después de las noches en vela y el llanto por aquella hija que no le dejaban ver, él, que había sido su único apoyo se convertía en ese amor impuro y voraz que no tenía que ser para él. Repasando su cuello a besos completamente perdido en el momento. Treinta y ocho años después se daba cuenta de que le había tenido siempre delante. Cegado por las palabras ajenas, por el miedo a salir de un armario en el que no se creía.

Es nuestro secreto, pero déjame vivir amándote.

lunes, 8 de octubre de 2012

Someterse al corazón.

Frenético. Brutal. Imparable. Letal. Mordaz. Había asestado el golpe mortal y ni siquiera me había dado cuenta. Una daga envenenada que clavada en un inocente corazón puede acabar en desastre. Desastre, como una tercera guerra mundial, esa que evitabamos a toda costa sin saber que estaba por venir, por venir porque de nuevo sus labios habían probado los míos y yo me sentía como aquella vegetariana que desea el trozo de carne más suculento del mercado y debe conformase con el puerro más fresco del puesto de verduras. Nadie podría entenderlo o no quería que nadie lo entendiese, ni siquiera yo, que seguía pensando en las noches que podría tener a su lado y odiandome por ello, una y otra vez.

Los tratos tratos son. Hace más de cinco meses que salgo con ella, hace más de cinco meses que finjo salir con aquel joven official que cree haberme robado el corazón. Dulce como el azúcar, el caramelo que debería desear y es la tapadera más perfecta de todos los tiempos. Celeste decía que todo iba a funcionar, más yo cuando movía sus labios sólo podía pensar en catarlos. No soportaba un segundo lejos de ella y me destrozo pensando con quien podría estar. Mi vida a su lado se asemeja a un peligrosos delirio moral que me llevará a llacer bajo tierra antes de tiempo. Sus ojos azules se han convertido en la única droga que necesito para sentirme viva, sólo quiero que me mire, sólo quiero que observe como me estoy muriendo por ella, por el pecado capital. 

¿Qué hace una princesa cuando se enamora de su doncella? Probablemente echar a correr. No puedo correr porque me ha atado de pies y manos. No puedo correr porque me da tanto miedo que temo hacerme más daño. No puedo alejarme porque perdería lo único que me ha proporcionado placer en la vida, amarla. Porque mi corazón aterrado susurra su nombre cuando está y cuando no. Es la última hoja en el otoño, el último soplo del sol en verano, la nieve en invierno y las flores de primavera, lo que da sentido, a cada estación, a mi vida, una vida que ya no puede llamarse vida.